2 de abril de 2012

Somebody that I used to know

Adictiva es la palabra que mejor define esta canción en estos momentos. Me enamoré nada más escucharla por primera vez hace un par de días cuando, adormecida sobre el pecho de mi novio haciendo zapping con desgana por los programas musicales de la madrugada, apareció como única opción interesante y fue un flechazo en toda regla. Parece ser que es muy conocida e, incluso, premiada y versionada, pero yo ni me había enterado hasta ahora. Y me alegro, porque así llegó sin ningún tipo de prejuicio, directa a los sentidos.

Reconozco que soy de aquellas que cuando me da por una canción, soy capaz de escucharla veinte o treinta veces seguidas sin cansarme. Pues bien, con esta me he superado. Debo llevar más de ochenta por lo menos, sin exagerar ¡y sigo sin querer escuchar otra cosa! ¡Es enfermiza! No sabría explicar las sensaciones que me produce, porque es una mezcla de felicidad y tristeza a la vez, una canción cargada de reminiscencias del pasado (por los recuerdos que me trae ese airecillo a Sting o Genesis, qué sé yo) pero que, a la vez, me hace tomar conciencia de en qué punto estoy ahora. Es que a mí... a la que me remueven la conciencia ya me han ganado para siempre. Hacía tiempo que no me calaba tanto una canción. ¡Me encanta!


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