29 de agosto de 2011

Summertime

Una canción detrás de otra se iba sucediendo esta noche en mi reproductor en modo aleatorio, sin que le prestara demasiada atención mientras ordenaba tranquilamente unos papeles. De pronto ha sonado Summertime, de Jesca Hoop (para muchos conocida como la canguro de los hijos de Tom Waits) y me ha llamado la atención porque a pesar de hacer más de un año que no la escuchaba, como un escalofrío, de repente he sentido la certeza de que el verano —como estación, no como vacaciones— ya ha acabado, y como si se tratara del final de una película, todo lo que he hecho estos tres últimos meses ha pasado por mi mente como una recopilación de las mejores imágenes intercaladas con la típica escena de coche alejándose por una vereda árida y luminosa y la sonrisa de la protagonista (o sea, yo) satisfecha por todo lo vivido y lo aprendido.

Mar, motaña, ciudades, ríos, puentes, cuevas, valles, selvas, museos, fiestas, conciertos, comilonas, paseos, excusiones, vértigo, fútbol, toros, horas de coche, gente, soledad, pereza, puestas de sol... Ha sido un verano intenso, y esta canción lo recoge todo (extrañas asociaciones mentales) pero ahora ya me empieza a apetecer "la vuelta al cole".

18 de agosto de 2011

Ode to a koala bear


Esta canción es la cara B del famoso single Say Say Say que Paul McCartney grabó juntó a Michael Jackson en 1983. Me trae muy buenos recuerdos, de cuando aún creía en cuentos de hadas, y mis muñecos eran mis mejores colegas.

2 de agosto de 2011

Momentos de lucidez

A veces tengo momentos que desearía que duraran eternamente, esos momentos de máxima lucidez en que soy consciente de lo afortunada que soy. Tengo buena salud, una gran familia unida, un novio arrebatador, buenos amigos, los mejores suegros que alguien pueda imaginar, comida cada día, una ducha con agua caliente, estudios, curiosidad, miles de canciones que poder escuchar, miles de películas que poder ver, miles de libros que leer,  miles de sitios a los que ir, un carácter afable, inteligencia (modestia aparte), capacidad para soñar, para reír, para llorar, para aprender... dos piernas, dos brazos, unos ojos que ven, unas orejas que escuchan y un largo, largo etcétera.

Lástima que estos momentos de lucidez se nublen muchas veces por tonterías pero suerte, también, de aquellas cosas que nos permiten recordarlos una y otra vez, como esta canción. Soy consciente de que la nublazón a veces es inevitable, incluso necesaria, pero la mayoría son prescindibles. Estoy convencida.



...Soñando mis sueños y a la deriva no sé dónde voy, pero sé donde he estado, así que voy a seguir buscando.

En capítulos anteriores...

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